Aunque pocas veces el estrés de cada jornada nos permite detenernos a disfrutarlos, vivimos en una ciudad con paisajes hermosos y experiencias reconfortantes. El solo cambio de congestionadas y grises avenidas a la frescura y tranquilidad de aquellas que rodean nuestro Parque Metropolitano y otras áreas boscosas inmersas en la ciudad, es una experiencia única en el mundo. Pero no queda allí, ya que si cansados de tanto concreto deseamos cambiar de ambiente, sólo debemos recorrer unos cuantos kilómetros para encontrarnos en parajes naturales relajantes y maravillosos como alguna playa, la Calzada de Amador o el Parque Omar, entre tantos otros. Mientras gran cantidad de personas alrededor del mundo se ven forzados a viajar grandes distancias para conocer, aunque sea una vez, el océano, nuestra ciudad se baña en sus aguas y al recorrer avenidas como la Ave. Balboa rutinariamente podemos contemplar su inmensidad y belleza. Por otro lado, localidades como Panamá Viejo, Casco Antiguo y Bella Vista nos mantienen en contacto con nuestra historia, esperando con los brazos abiertos a que vayamos a conocerla, recordándonos, al mismo tiempo, un concepto de ciudad perdido que implica un punto de reunión que saque a cada quien de su individualismo.
Como si esto fuera poco, nuestra ciudad cuenta con una de las más grandiosas obras de ingeniería construidas por el hombre, el Canal de Panamá, el cual representa en cada uno de nosotros un recordatorio permanente de que nuestro país es puente del mundo y corazón del universo.

La falta de planificación urbana y priorización del interés particular sobre el social han desatado un desarrollo voraz que se ha convertido en depredador de nuestros recursos naturales, de nuestros espacios públicos, de nuestra calidad de vida

Cosas más sencillas, pero igual de valiosas, se nos escapan con mayor facilidad. Entre ellas la indescriptible hermosura de los guayacanes y robles florecidos en verano en muchos de nuestros barrios, cuyas calles quedan tapizados de las delicadas flores amarillas y rosas; la agradable sensación de tranquilidad en áreas residenciales como Las Cumbres, Obarrio, Clayton y Albrook, donde los árboles juegan el papel protagónico en brindarnos paz y bienestar; y finalmente paisajes varios como el imponente Cerro Ancón, o las vistas de una ciudad vibrante y llena de vida que podemos apreciar desde Altos de Betania o desde la entrada de Santa Librada.
Sin embargo, otras experiencias menoscaban las bondades de nuestra ciudad; ésas las sufrimos día tras día, por lo que se nos hace imposible ignorarlas. La falta de planificación urbana y priorización del interés particular sobre el social han desatado un desarrollo voraz que se ha convertido en depredador de nuestros recursos naturales, de nuestros espacios públicos, de nuestra calidad de vida.

El cómplice predilecto de este crimen ha sido el silencio de sus habitantes, quienes a pesar de sufrir sus consecuencias nos hemos quedado callados, sólo para abrir nuestras bocas para la ocasional queja o crítica individual. Con el deseo de cambiar esta situación, Alianza Pro Ciudad te invita a MANIFESTARTE POR TU CIUDAD, como una forma de participación ciudadana activa que se involucre en conocer los problemas que aquejan a la ciudad, en informarse de mano de profesionales del área y, sobre todo, en brindar propuestas concretas, tanto escritas como gráficas, en el camino al rescate de las virtudes de nuestra ciudad y a su protección constante. Un primer paso en este sentido, se da mediante la recolección de ideas y propuestas en un enorme pliego de más de 100 yardas de papel manila. Te invitamos este viernes 15 de agosto a las 4:00 p.m. en el Riba Smith de Bella Vista a la clausura de esta campaña, en el marco de la conmemoración de la fundación de la Ciudad de Panamá, donde al ritmo de la música de artistas nacionales, completaremos este pliego. Esto será prueba de que los ciudadanos no sólo nos preocupamos por el desarrollo urbano sino que además podemos aportar valiosas y constructivas opiniones a la hora de discutir qué ciudad queremos para vivir.