Si hubiésemos planificado

El concepto principal bajo el cual se concibe la cinta costera, ha sido desvirtuado.  Ante la prisa por inaugurar un proyecto primordialmente vial, se ha supeditado al peatón ante la preponderancia del auto particular y se desecha a todas luces la conectividad con un futuro  transporte colectivo masivo moderno.        

Soñemos que en Panamá se planifica!

Si hubiésemos planificado, en vez de instalar 1,500 estacionamientos, en un área que, fuera de la  vialidad, debió ser para  parques y áreas de esparcimiento y de reunión,  el municipio, jugando su papel de rector de la ciudad - tal como  lo dicta la Ley 6 de ordenamiento territorial- por ejemplo, habría podido adquirir algunas de las propiedades cercanas a la avenida Balboa y que hoy son solo lotes baldíos, inflándose por la especulación inmobiliaria, para convertirlas en zonas de estacionamientos y dejar así, los espacios libres de la cinta costera para el uso y disfrute de las personas, para la  creación de áreas verdes  arborizadas  proporcionales a la gran estructura vial que se propone y para la creación de espacios de reunión de la ciudad.  No para la ocupación, de un área Premium y costosa para “don auto”.  Gracias a este apresurado “diseño conceptual”, las grandes inversiones de la avenida balboa, lo que financiarán con el nuevo impuesto de revalorización, además de amplias autopistas, serán zonas de estacionamientos –con vista al mar- con algo de vegetación, potenciales áreas de solaz para las discotecas móviles, que tal como sucede en Amador, cada una impondrá su ritmo a cualquier hora de la noche.

Si hubiésemos planificado, el peatón no tendría que seguir jugándose la vida para atravesar la actual avenida Balboa, para llegar al relleno y de ahí tomar el puente para entonces cruzar la nueva vialidad, sino que se hubiesen podido crear accesos peatonales a nivel de la calle y deprimir la vialidad, dejando amplios y seguros accesos que permitan a cualquier ciudadano acceder al espacio público a nivel de calle, en  forma segura.

 Si hubiésemos planificado, el Miramar no estaría ahí (bueno…ya es mucho pedir) pero no estaríamos  “negociando” con ellos o con el Yates y Pesca compensaciones por lo que han perdido, sino más bien cuanto aportan al proyecto de la ciudad en compensación por lo tanto que le han quitado a todos los panameños de frente al mar durante todos estos años, y de cómo colaborarían para democratizar el espacio, que casi gratuitamente han ido privatizando.

Si hubiésemos planificado, los panameños en vez de tener que contentarnos “porque esto es mejor que nada”,  tendríamos un espacio público de calidad internacional, tal como se pretende proyectar con el nuevo perfil de la ciudad.  

Aún estamos a tiempo de planificar.

Raisa Banfield –arquitecta- Directora Ejecutiva del Centro de Incidencia Ambiental