Rodrigo Mejía-Andrión
Urge un cambio. La ciudad es un caos, nadie lo niega. Todo
por falta de urbanismo, el que favorece a los ciudadanos y no sólo a los
promotores. Este embrollo, este despelote, sólo puede corregirse con urbanismo,
tema que lo manejan los urbanistas y algunos arquitectos estudiosos de los
procesos urbanos. En arquitectura aprendemos a diseñar edificaciones de todo
tipo y urbanizaciones, estudiando y decidiendo como hacer las relaciones entre
los diferentes componentes o elementos. Urbanismo es también diseño, pero a gran
escala, a la escala de la ciudad.
En Panamá hemos tenido 20 Ministros de Vivienda y solo tres de ellos han sido
arquitectos y siempre por períodos muy cortos. Hay un grupo de arquitectos que
hemos estado permanentemente ligados al tema, y por ello asesores ad – honorem,
repetidamente.
El grupo de los ocho que éramos asesores en el año 2003, al renunciar
colectivamente por la poca o ninguna atención recibida, desde ese año iniciamos
una serie de reuniones sobre las recomendaciones que queríamos dejar a las
siguientes generaciones.
La conclusión a que llegamos entonces era que el urbanismo debía separarse
definitivamente del tema vivienda, ya que esta acapara toda la atención, pues es
la que corta cintas, sale en televisión con despliegue, permite al Ministro
salir recibiendo alabanzas de madres emocionadas, mostrarse en acción constante,
resolviendo entuertos. El urbanismo que es investigación, no llama la atención
de nadie, como no la llama quien estudia enfermedades, nuevas vacunas o
medicinas.
Los arquitectos y otros profesionales preocupados por el rumbo que tomaba la
ciudad, creamos “Alianza Pro Ciudad” en el 2006, para tratar de parar el abuso
en la ocupación de los terrenos, la escasa dotación de estacionamientos, la
invasión de servidumbres, la ausencia de aceras, la construcción sobre quebradas
y ríos, la falta de transporte y de muchas otras necesidades. Hemos realizado
foros, encuentros, discusiones, conferencias, en universidades y en otras salas
y lo más importante, hemos revivido la discusión sobre que hacer con el
urbanismo.
Por ello Alianza Pro Ciudad propone al Presidente Electo un plan de acción en
dos fases bien definidas: una inmediata y la otra a corto plazo, uno o dos años.
La primera fase es el nombramiento de un Vice Ministro de Vivienda que sea un
arquitecto con experiencia o conocimientos y preferencia por el urbanismo, que
forme una buena dupleta con el Director de Desarrollo Urbano, quien tendría
igual formación; ambos con la misión de fortalecer el tema de urbanismo,
conformando un buen equipo de profesionales de sobresaliente ejecución y con
salarios adecuados. Podría añadirse un pequeño y selecto grupo de asesores con
bastante experiencia, que sean consultados en las políticas y decisiones de
importancia del tema urbanismo u ordenamiento territorial, expresión nueva que
incluye el área urbana. Entre los allegados al Presidente Electo hay una
arquitecta, Sandra Escorcia, con un excelente perfil para Vice Ministra.
La fase a corto plazo es la conformación de un organismo aparte, bien concebido,
una autoridad según el modelo de la ACP, que se uniría con algunos o todos los
siguientes organismos ya existentes: la Autoridad Nacional del Ambiente (ANAM),
la Unidad Administrativa de los Bienes Revertidos, el Catastro y el Instituto
Geográfico Tomy Guardia y por supuesto la Dirección de Desarrollo Urbano del
Ministerio de Vivienda.
Alianza Pro Ciudad está lista para analizar la propuesta con el nuevo gobierno.
El autor es arquitecto, ex Presidente de la SPIA