Construcción de moles

 

Como profesionales de la Construcción nos  emociona la construcción de grandes edificios, pero  ante la inexperiencia  en el Pais , es necesario avanzar con pie firme en el desarrollo y diseño de tales moles.      Se requiere un estudio concienzudo del entorno  y de las alteraciones que causa  al medio  que una construcción  de ese magnitud.  No nos podemos dejar envolatar  por inversionistas plutócratas sin conciencia,  que no les importa perjudicar  a muchos terceros con tal de rellenar sus bolsillos y que  sólo planifican como  ganar dinero  y no  planifican para entregar  a sus clientes lo que ofrecieron sin desmejorar  ni atacar agresivamente el ambiente.

Ya colapsó el primer megaproyecto,  antes de iniciarlo, ya que simplemente estaba cimentado sobre parámetros irreales, nubes tecnológicas irrealizables, lo cual es lamentable,  pero es una voz de alerta  para las autoridades, clientes y contratistas.

La maximización  del uso del espacio en algunos proyectos  en ejecución  muestran al ciudadano transeúnte   una impresión de que están prácticamente sobre la calle, porque  se ha abusado  para exprimir  al máximo la Norma de  Uso del Suelo, dando por resultado esas moles amorfas de mal gusto  que  se ven por ahí  huérfanas de armonía con el ambiente y dudoso gusto, no pocas veces clonado  de otros proyectos, en las que sólo se aporta  a la comunidad circundante:  contaminación y congestionamiento vehicular.

El tratar de forzar  la incrustación de un proyecto  en un área que no presenta las características  que permita su  desarrollo natural, conlleva la alteración de todo el entorno y  deteriora la calidad  de vida de los residentes vecinos y  menoscaba los ofrecimientos teóricos con que se captó el interés de  clientes para  cerrar  la  venta y dicho incumplimiento   que puede dar lugar a  posteriores demandas  de clientes  y moradores  que se sientan ultrajados.

En estas moles proyectadas, la calidad  debe ser primordial  e  incuestionable,  ya que la mayúscula inversión  para comprar uno de esos apartamentos es de tal magnitud  que hace impensable  una demolición por inseguridad o defecto en la construcción  o de materiales. 

Es responsabilidad de los promotores  es entregar un bien con los mas altos estandares de calidad, no hay lugar para el juega-vivo, para las cláusulas  en  letra pequeña en contratos engañosos, ni nada por el estilo.     Hay que tener mucho cuidado con esos consorcios accidentales  que  se unen sólo para ganar dinero, más no para solucionar problemas ni  atender sus responsabilidades o garantías con prontitud.

La ciudad   estaba planificada con zonas bien definidas de alta densidad, últimamente en cualquier  área,  un inversionista  solicita un cambio de zonificación  y se concede graciosamente, perjudicando a todo el entorno,  con Estudios de Impacto Ambiental  amañados,  creando toda clase de  conflictos, creándole problemas al Estado  con la infraestructura, que entonces resulta insuficiente, y resulta  que el resto de los panameños  tenemos que pagar la mejoras,  para que este vivo  gane mas dinero, y se sacrifican las áreas  que de veras necesitaban  mejoras.  Hay áreas  de la ciudad que deben ser preservadas intactas,  ya que eso es la identidad de  una ciudad, lo que la hace diferente  al resto de las ciudades , no podemos ir demoliendo las  edificaciones  con personalidad propia,   para dar paso a moles   totalmente ajenas al entorno. 

Otros sectores nuevos de  la ciudad, supuestamente planificados para un futuro,  ya   se sienten saturados por altísimos edificios  al borde de la calle, con una alta densidad humana,  una densidad vehicular espantosa,  estrangulada por calles equivocadamente estrechas,  que hacen pensar que  es  contraproducente  invertir  en el Nudo  Gordiano  que se esta formando,  que prontamente   afectará la calidad de vida de residentes  y a la larga  tendrá una influencia negativa en la plusvalía de sus propiedades. 

Ante la gula insaciable de algunos inversionistas advenedizos y oportunistas, nuestras Autoridades  deben actuar  con firmeza para  regular  la actividad  y evitar estos desmanes, a fin de proteger a los compradores nacionales y extranjeros,  que compran de buena fe  y proteger la imagen del País  como punto  seguro para invertir.

 

Arturo Rebollón Hernández                                                       Epasa

Ingeniero Civil                                                              enero 2007